Una
persona talentosa debe tener valores para que se difundan a través de la
corporación. Deben ser recursos valiosos para la organización. El talento es
como los empresarios. Necesitan andar al golpe de su propio tambor (Gestion
Humana , 2008) .
La
gestión que comienza a realizarse en estos tiempos, ya no está basada en
elementos como la tecnología y la información; sino que, "la clave de una
gestión acertada está en la gente que en ella participa". Una herramienta
indispensable para enfrentar este desafío es la Gestión por Competencias; tal
herramienta ayuda a elevar a un grado de excelencia las competencias de cada
uno de los individuos envueltos en el que hacer de la empresa.
Hay
que definir un Modelo de Competencias particular para nuestra organización que
nos facilite su aplicación y éxito. Revisemos
desde dónde podemos extraer las competencias para nuestra organización y cómo
se deben definir las competencias. Esto
se debe a que al trabajar por competencias es necesario hacer un análisis exhaustivo
de las necesidades de una tarea, las funciones que debe cumplir un puesto
específico o los pasos que hay en un proceso determinado. Al conocer las
necesidades de cada proceso llevado a cabo en la organización, es fácil
determinar las destrezas que debe de tener nuestro colaborador y por tanto,
podremos analizar detalladamente con que destrezas cuenta la persona y cuáles
son las debilidades o falencias que presenta y podemos darle capacitación y
seguimiento a su trabajo.
Se
debe de brindar un entrenamiento centrado en el Modelo de Competencias definido
para los cargos bajo estudio y su Plan de Implantación a fin de que puedan
llevarse con éxito los cambios requeridos en la organización.
La
Gestión por Competencias pasa a transformarse en un canal continuo de
comunicación entre los trabajadores y la empresa; es ahora cuando la empresa
comienza a involucrar las necesidades y deseos de sus trabajadores con el fin
de ayudarlos, respaldarlos y ofrecerle un desarrollo personal capaz de
enriquecer la personalidad de cada trabajador.
La
gestión por competencias hace la diferencia entre lo que es un curso de
capacitación, con una estructura que encierre capacitación, entrenamiento y
experiencia que son necesarios de definir para los requerimientos de un puesto
o identificar las capacidades de un trabajador o de un profesional. Es
importante validar los conocimientos, experiencias o destrezas con el fin de definir
el perfil de un puesto específico y así lograr que este sea más eficiente al
tener un colaborador que presente o desarrolle las necesidades específicas del
puesto.
Al
reclutar personal docente por competencias, el currículo debe de estar enfocado
en el servicio al cliente, trabajo en equipo, la planificación, la gestión, la
habilidad comunicativa, la capacidad de negociar y conciliar, entre otras. Cada
una de ellas debe de estar acorde con las necesidades del puesto.
Las
competencias como base de la nueva educación debe tener una orientación que
pretenda dar respuesta a la sociedad del conocimiento y al desarrollo de las
nuevas tecnologías, las estrategias educativas se diversifican, el docente deja
de lado los objetivos tradicionales para sus cursos donde se dictaban
conferencias y utilizaban métodos de evaluación cerrados, para dar paso a una
figura mediadora y facilitadora donde será necesario dedicar la mayor parte de
su tiempo a la observación del desempeño de los alumnos y a la asesoría ya que
las acciones educativas se reconocerán a través de las certificaciones. El reto
es mayor, pues la educación tradicional se basaba casi exclusivamente en el uso
y manejo de la palabra, el copiar, transcribir, resumir, actualmente desde una
perspectiva de competencias el profesor tiene que asumir un nuevo rol de
docente que enfatiza cada vez más su carácter de acompañante de un proceso de
estudio, capaz de estimular cada vez más el desarrollo individual de los
alumnos con apertura al reconocimiento del error, empezando por el propio
docente ya que cada nuevo proceso educativo conlleva errores, sin embargo, lo
importante es que, junto con los alumnos, se reconozcan esos errores, se
analicen y se usen como una herramienta en el aprendizaje.
Se
debe de llevar a cabo una evaluación
periódica de los resultados del modelo de competencias, su aporte a la mejora
de procesos y resultados estratégicos y organizacionales. Además de tomar
acciones correctivas y preventivas para mejorarlo, dentro de la evaluación de
desempeño que se realiza al colaborador que ocupa un puesto docente se debe de
tomar en cuenta los hechos concretos que realiza ese profesional en su gestión,
como lo es la capacidad para planear, organizar, integrar, dirigir, negociar,
controlar, comunicar y proyectar entre otras.
Esta se debe de realizar cada 3 meses con el fin de actualizar y dar
seguimiento a las necesidades y cumplimiento de funciones dentro de un puesto
específico.
El
objetivo principal de una evaluación del desempeño es poder medir la eficiencia
de una gestión realizada con el fin de mejorar y potencializar un recurso o un
producto – dependiendo del puesto y la función-.
A
todo este panorama, se le une el entorno. El ambiente interno debe de ser el
adecuado para que los talentos florezcan y crezcan. Sin él, los talentos se
marchitan o mueren. El contexto es determinado por aspectos como: una
estructura organizacional con un diseño flexible, integrador, y una división
del trabajo que coordine a las personas y el flujo de los procesos y de las
actividades de manera integral. La organización del trabajo debe facilitar el
contacto y la comunicación con las personas. Además deberá tener una cultura
organizacional democrática y participativa que inspire confianza, compromiso,
satisfacción, espíritu de equipo. Una cultura basada en la solidaridad y la cooperación
entre las personas. Un estilo de administración sustentado en el liderazgo
renovador y en el coaching, con descentralización del poder, delegación y
atribución de facultades (empowerment). Así pues, no basta con tener talentos
para poseer capital humano, es necesario tener talento integrados a un contexto
acogedor. Si el contexto es favorable y propicio, los talentos se desarrollan y
crece. Si el contexto no es adecuado, los talentos evitan las ataduras y
propician el aislamiento. La suma de ambos (talento y contexto) proporciona el
concepto de capital humano.
Se
requiere desarrollar la organización del futuro, gestionar conocimiento
prospectivo hacia que queremos ser en el futuro según el direccionamiento
estratégico de la empresa a partir de allí, la gestión humana debe conducir
todos los esfuerzos críticos de éxito del área de capacitación o desarrollo de
personal o desarrollo humano.

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